Quiver instala software en tu máquina sin que haya una empresa en el medio que apruebe, que cobre o que decida qué existe. Acá está por qué hacía falta y cómo está hecho.

La tienda centralizada sí resuelve el problema del usuario: un catálogo, una búsqueda y un botón. El costo de esa solución lo paga entero el desarrollador.
La corte encontró que la comisión del 30% le permitía a Apple obtener márgenes anticompetitivos, y le prohibió impedir que un desarrollador mande al usuario a otro medio de pago.
Apple cobró 27% sobre las compras hechas por esos links, más fricción de diseño para desalentarlos. En 2025 la corte lo encontró un incumplimiento deliberado, aplicó sanciones y derivó el caso a investigación penal. Confirmado en apelación.
Obligada a permitir tiendas alternativas y distribución web, Apple reemplazó la comisión única por una tarifa de adquisición inicial, una de servicios de tienda y una comisión de tecnología, aplicables cualquiera sea el canal.
Su propio estudio encontró que más del 90% de los desarrolladores que se pasaron a las condiciones alternativas no trasladó el ahorro al consumidor.
Al peaje no lo regulás. Construís un camino donde no haya dónde ponerlo.
Publicar sin intermediarios está resuelto hace 20 años. Lo que ninguna de esas herramientas resolvió es cómo encontrar lo publicado.
Cliente abierto y manifiestos en un repositorio público, pero los envíos pasan por revisión manual y la documentación dice que Microsoft se reserva el derecho de rechazar cualquiera por cualquier motivo. No acepta instaladores por script.
El catálogo principal es curado, con criterios de aceptación explícitos, y las dependencias del core no se reemplazan con fórmulas de otros taps.
El cliente es libre. El backend de la tienda es propietario y lo controla Canonical.
Se diseñó descentralizado: cualquiera puede alojar un remoto. La comunidad terminó armando Flathub para resolver el descubrimiento, y hoy Flathub es el estándar de hecho.
Un repositorio que nadie sabe que existe es funcionalmente inexistente.
Los sistemas abiertos descentralizaron tres cosas a la vez: distribuir, descubrir y verificar. Solo la primera tiene que estarlo. Quiver descentraliza la distribución y apoya el descubrimiento en los índices que ya existen.
Quien hace el software escribe una Arrow, el manifiesto que dice de dónde se baja el programa y qué pasos hay que dar para instalarlo, y la commitea a su propio repositorio. No hay comando de publicación porque no hay dónde publicar.
El nombre es la dirección: github.com/usuario/repositorio dice literalmente dónde está el manifiesto, así que no hay registro que consultar. Para buscar, Quiver le pregunta a los índices públicos de GitHub y GitLab por los repositorios etiquetados quiver-arrow, y verifica cada manifiesto antes de mostrarlo.
Un daemon en tu máquina lee el manifiesto, ordena las dependencias, baja lo que haga falta y corre los pasos. El mismo archivo trae una receta por sistema operativo: un programa se instala de tres maneras que no comparten un solo paso, y el manifiesto las escribe una vez.
El manifiesto se compila antes de ejecutarse, así que la lista exacta de pasos, con sus comandos, sus URLs y los permisos que piden, se puede leer antes de que toque nada.
Donde un diseño convencional pondría un servicio, Quiver se apoya en algo que ya existe en el mundo.
No hay base de datos central, ni servicio de cuentas, ni API nuestra a la que conectarse, ni repositorio de binarios. No es que prometamos no aprobar y no cobrar: no hay dónde hacerlo.
El daemon en la máquina de cada usuario, los manifiestos en los repositorios de quienes los escribieron, los archivos donde cada desarrollador los dejó, y las APIs públicas de los hosts de git, que se consultan sin credenciales. Nada más.
No hay a dónde reportar. Quiver no cuenta instalaciones ni lleva registro de lo que instalaste.
Quiver se publica como Arrow. El daemon y la app de escritorio se instalan y se actualizan por el mismo mecanismo que cualquier otro software del catálogo.
Lo que ya se publicó se sigue instalando desde cualquier copia del daemon que ya esté distribuida. Ninguna empresa es dueña de esto.
Esto es todo lo que existe: no hay una cuarta pieza corriendo en algún lado. El código es GPL-3.0 y el desarrollo pasa por pull request.
El daemon, la API REST, el canal WebSocket y la CLI. Un único binario estático en Go. GPL-3.0.
ver en githubLa app de escritorio, en Tauri y React. No tiene lógica propia y trae el daemon adentro. GPL-3.0.
ver en githubLa librería de estado que salió de este proyecto, publicada aparte y ya usada por otro sistema. MIT.
ver en githubSi tenés algo para publicar, la página de desarrolladores explica cómo se escribe una Arrow.